Coronavirus. El caótico trabajo de mostrar una propiedad para vender en pandemia.

20-03-2020

Si no viene con guantes y barbijo, no entra". Directa y concisa fue la propietaria de un piso de Palermo en venta cuando el agente inmobiliario la llamó para cerrar una visita durante el fin de semana. El avance del coronavirus también afectará al mercado inmobiliario en un año que con 2800 operaciones en la Capital Federal -en el periodo enero-febrero-, un 30% menos que en el mismo periodo de 2019, ya se perfilaba con ser el peor desde 1998, cuando el Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires comenzó a relevar la cantidad de escrituras que se cierran por mes.

"Este fin de semana las consultas cayeron más de 40% en comparación con el anterior", relata Alejandra Covello, directora de la inmobiliaria homónima. También se están suspendiendo las visitas a las propiedades y hay quienes buscan acelerar las firmas de las escrituras. "Quieren adelantar los tiempos porque creen que en el futuro el problema se profundizará. Igual, toda operación debe respetar los protocolos de sanidad que dispuso el Estado", afirma Carlos Allende, presidente del Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires.

Por otra parte, surgen nuevas demandas. "Hay casos de búsquedas inesperadas, como por ejemplo de casas en zona Norte, en Pilar o Nordelta. Hay gente que está planeando refugiarse en cuarentena obligatoria. Nos consultan por alquileres de tres meses , otros casos plantean hasta que pase el invierno", relata Alejandro Schuff, director de Soldati Propiedades, quien, de todas formas, aclara que no está claro cuál será el verdadero impacto. Igual se prepara para una baja en las consultas y la reprogramación de los eventos de lanzamiento de nuevos proyectos "La gente está en otra", relata. En la misma línea, José Rozados, director de Reporte Inmobiliario explica que la Argentina ya "padecía" una economía en recesión y que, sin duda, el coronavirus lo agravará aún más. "La productividad sufrirá muchísimo y las obras se realentizarán", anticipa.

En tanto, algunas inmobiliarias ya decidieron cerrar las puertas de sus oficinas y atender 100% online. "Aportamos nuestro granito de arena para cuidarnos entre todos y a partir de hoy trabajamos 100%: atendemos 7 por 24 horas fue la comunicación que enviamos a los clientes" , detalla Martín Boquete, director de Toribio Achával.

Las operaciones de venta también se están cayendo por desencuentros entre compradores y vendedores. Un caso concreto: un comprador, empleado de una línea aérea, perdió el inmueble porque por los operativos de repatriación la compañía le modificó la agenda de vuelos. En el Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires reconocen que hay un aumento en las consultas por poderes: hay gente que no podrá viajar al exterior a realizar trámites y se incrementan las consultas para autorizar esa repatriación.

Con respecto a las medidas concretas, en la entidad que, en momentos de baja actividad, circulan unas 1500 personas diarias. Ahora se restringió a ocho personas por zona para asegurar que se respeten los metros de distancia. Además a partir del 25 de marzo será obligatorio el uso de la legalización digital, se limitará el acceso a la sala de consultas a un máximo de 15 personas y se suspendió por 30 días la atención presencial -solo se atienden consultas por teléfono y por mail- y los cursos de capacitación. En las inmobiliarias están buscando la forma de incentivar el uso de la tecnología para buscar, recorrer unidades de forma virtual y hasta hacer reservas online.

Los brokers reconocen que lo peor está por llegar. Para empezar el contexto de aislamiento prácticamente impide la movilidad de las personas a lo que hay que sumar una realentización y hasta la anulación de trámites. "El mercado se terminará de parar cuando arranquen los contagios sin origen rastreable", afirma Schuff de Soldati y destaca como un punto a favor que los inversores tendrán más tiempo para pensar y el resto de las opciones de inversión están aún peor que el real estate.

Sin embargo, la experiencia de otros países en los que la pandemia llegó antes demuestra que por ahora, nada hace suponer que la debacle del mercado financiero genere un entusiasmo de los inversores por destinar sus capitales en los ladrillos para refugiarse del caos. Mucho menos en la Argentina en donde la renta anual, en dólares, por alquiler ronda el 2 por ciento. Para peor, la pandemia también enfrió al mercado de alquileres temporarios que hasta hace unas semanas prometían rentabilidades anuales por encima del 10 por ciento.

Qué pasó en el mundo

En Barcelona, el Consejo General del Notariado redujo la cantidad de presencia física personal y sólo atiende casos que considera urgentes. En este contexto algunas inmobiliarias de la ciudad están intentando mantener parte de la actividad comercial a través de aplicaciones de video y de realidad virtual y apuran la puesta en marcha de programas que permitan las visitas online. De todas formas, en España, el efecto negativo de la pandemia sobre los ladrillos se hizo esperar. Los brokers aseguran que hasta fines de febrero, los precios no fueron afectados. Además un dato curioso es que hasta ese momento los inversores chinos miraban oportunidades en ese mercado. Sin embargo, durante la primera semana de marzo arrancó un tsunami de cancelaciones y un parate en las obras casi sin precedentes. Mientras tanto, las constructoras preparan "planes de contingencia".

La ciudad más afectada fue Madrid y las previsiones anticipan que entre abril y mayo se cerrarían un 60 por ciento menos de hipotecas en comparación al mismo periodo del año anterior. En esos dos meses, se firmarían 26.000 hipotecas versus las casi 64.000 que se ejecutaron en 2019. El número previsto estaría por debajo del nivel de que se manejó en 2016 cuando se cerraron casi 27.000.

En China, las inmobiliarias cerraron al público y las ventas de viviendas se desmoronaron más de 90% en 36 ciudades de ese país, según un relevamiento realizado por la China Merchants Securities Co. Un dato para entender ese mercado es que las propiedades no bajan de precio sino que aumentan menos: en enero, los valores de venta crecieron apenas un 0,2 por ciento respecto al mes anterior. Si la comparación es con enero de 2019, el incremento de los precios fue de 6,3%, también por debajo del incremento interanual del 6,6% de diciembre.